light-bulbs-1125016_1920

Las competencias, tus aliadas para el éxito

El término “competencias” se ha colado en nuestras vidas y ha adquirido una especial importancia, hasta tal punto que a casi todo se le añade la coletilla “por competencias”, de modo que ahora hablamos de entrevistas de selección por competencias, gestión por competencias, educación por competencias, evaluación por competencias, dirección por competencias, etc.

Pero, ¿qué son las competencias? Existen numerosas definiciones. Veamos algunas:

“Conjunto integrado de conocimientos, destrezas, habilidades, aptitudes, rasgos de personalidad y motivaciones, innatas o subyacentes en una persona, que le predisponen para desempeñar con éxito los requisitos y exigencias de un puesto de trabajo, ocupación, cometido o papel en un contexto profesional dado”. (D. Arribas y J. Pereña, Manual compeTEA)

“Aquellos comportamientos observables y habituales que justifican el éxito de una persona en su actividad o función”. (Cardona y García Lombardía)

Muchas veces confundimos o utilizamos indistintamente los términos “capacidades” y “habilidades” cuando queremos referirnos a competencias, por lo que sería interesante aprender a distinguirlas.

Cuando hablamos de capacidades, nos referimos a las herramientas naturales con las que cuentan las personas. En cambio, habilidades hacen referencia a la maña, facilidad y rapidez para desarrollar determinada tarea.

Las competencias van más allá, ya que son un concepto multidimensional que puede integrar capacidades, habilidades, conocimientos, rasgos de personalidad, etc.  Pero además implican una condición práctica, comprobable.

Es decir, las competencias deben expresarse en forma de comportamiento más que como conocimiento o como característica personal, deben ser observables.

También podríamos decir que las competencias implican hábito, ya que seremos competentes o no en la medida en que habitualmente presentemos las conductas propias que caractericen determinada competencia.

COMPONENTES DE LAS COMPETENCIAS:

Saber: hace referencia a los conocimientos que se poseen

– Saber hacer: habilidades y destrezas de las que se dispone

– Saber estar:  actitudes e intereses

– Querer hacer: incluye los factores emocionales y motivacionales

– Poder hacer: hace referencia a factores situacionales como los recursos de los que se disponga

En un entorno globalizado como el actual, donde las empresas necesitan adaptarse con rapidez a un mundo cada vez más cambiante, exigente y competitivo, se ha visto que el desarrollo del capital humano es el arma más poderosa para alcanzar y mantenerse en la cima del éxito profesional.

Apostar por el desarrollo personal a través de las competencias es una buena estrategia para conseguir el éxito.

¿Eres competente o sólo capaz?

Comparte
Automotivación

La Automotivación, el mejor combustible para el éxito

¿Qué es la automotivación?, ¿de dónde viene?, ¿es lo mismo motivación que automotivación?

Levantarse un lunes a las 7 de la mañana para ir a trabajar cuando tienes un trabajo que te encanta, tu entorno laboral es verdaderamente agradable, la relación con tus compañeros de trabajo es grata y tienes un salario envidiable, es fácil. Lo mismo pasa cuando trabajas por la consecución de determinado objetivo o proyecto y parece que las circunstancias juegan todo el tiempo a tu favor, ofreciéndote un camino sencillo hacia tus metas.

En cambio, se vuelve más complicado cuando las condiciones laborales no son tan atractivas y qué decir cuando nos encontramos frente a situaciones realmente indeseables; o cuando no paramos de tropezarnos con obstáculos e inconvenientes que parece que se van multiplicando y que nos dificultan llegar donde deseamos.

En estos casos, estamos hablando de que el nivel de satisfacción o el impulso hacia algo se encuentran motivados por factores externos a nosotros (condiciones laborales, circunstancia de vida, presencia o ausencia de determinadas personas…). Por lo tanto, nuestro bienestar dependerá de que las circunstancias nos sean o no favorables.

La verdad es que este punto de vista resulta bastante desalentador, porque desde este enfoque siempre vamos a depender de las circunstancias que nos toquen vivir para enfrentar los retos con más o menos motivación, con más o menos felicidad.

Frente a esto, afortunadamente, tenemos la automotivación. La automotivación es uno de los cinco componentes de la Inteligencia Emocional. Hace referencia a la capacidad de encontrar en nosotros mismos, o de crearnos, las razones e impulsos que nos movilizan y nos dirigen hacia la consecución de nuestros objetivos.

Con  la automotivación también conseguimos mantenernos, si no ilusionados, al menos en equilibrio frente a situaciones no deseables o, incluso, realmente adversas. Es la capacidad de mantener el bienestar interno incluso frente a circunstancias desagradables.

Lo mejor de todo es que la automotivación, a diferencia de la motivación externa, sólo depende de nosotros mismos, está por encima de las situaciones y de otras personas. Sólo cada uno de nosotros la puede manejar, poner en marcha y hacer crecer.

“Son tus decisiones y no tus condiciones lo que determinan tu destino”. Will Smith

Podríamos decir que la automotivación es el combustible más potente para movernos, por lo tanto, trabajar en la mejora de nuestra automotivación es invertir en una reserva de combustible excelente para avanzar y alcanzar nuestros propósitos y, lo más importante, vivir este camino o cualquier situación desde el bienestar.

AYUDA PARA TU AUTOMOTIVACIÓN: 

– Apóyate en tus fortalezas y logros.

Un listado de ellos nos podría ser útil para recordarnos lo capaces que somos

– Sigue a modelos de superación.

Un tipo de aprendizaje es por imitación, así que tomar de referencia personas felices pese a sus circunstancias adversas nos puede ayudar

– Introduce pequeños retos en tu día a día.

Ayudarán a romper con la inercia de la vida cotidiana

– Cultiva tus pasiones.

Dedicar tiempo a aquello que nos hace felices es realmente reconfortante y nos renueva

– Evita la postergación.

Es un hábito que mata la motivación hacia el logro y mina la confianza en uno mismo

– Utiliza afirmaciones motivadoras.

Nos ayudan a neutralizar los pensamientos negativos que nos paralizan y a mantener una actitud positiva

– Visualízate consiguiendo aquello que te propones.

Obsérvate en tu camino hacia la meta y disfrutando de tus logros, vívelo.

– Reconoce tus logros y avances.

Incluso prémiate.

Comparte
Plan de acción

Diseña tu plan de acción y regresa al trabajo con las baterías cargadas

Las vacaciones han terminado para muchos y es hora de incorporarse de nuevo al mundo laboral, así que también es momento de trazarse objetivos para los meses venideros, para ello diseña tu plan de acción y regresa al trabajo con las baterías cargadas.

¿Qué ventajas tiene diseñar un plan de acción?

  • Aporta motivación
  • Ayuda a tener objetivos claros
  • Mejora la gestión del tiempo
  • Disminuye niveles de estrés
  • Aumenta la productividad
  • Ayuda a mantener el foco, sobretodo en aquellos días que se tornan difíciles
  • Mejora tu autoconfianza y autovaloración.

Independientemente de que elabores un plan de acción, tus responsabilidades en el trabajo seguirán siendo las mismas, sin embargo, aplicar el plan que has diseñado te ayudará a alcanzar tus objetivos de forma más rápida y efectiva.

Aplicar esta herramienta te permitirá tener un mapa de ruta el cual podrás revisar durante el camino y comprobar si vas en la dirección correcta y qué tan cercano estás de tu destino de llegada.

Antes de ponerte en marcha, responde varias preguntas que te ayudarán a definir tus objetivos:

  • ¿Qué espera la empresa de mi?
  • ¿Cuáles son mis funciones?
  • ¿Cuál es la misión y la visión de la empresa en la que trabajo?
  • ¿Mi desempeño diario está alineado con esa perspectiva?
  • ¿Cuáles son los valores banderas de mi compañía?
  • ¿Soy ejemplo de esos valores?
  • ¿Cuáles son los objetivos que tiene la compañía para este año?
  • ¿Cómo estoy aportando para el logro de esas metas?
  • Aparte de cumplir con mis funciones ¿Qué otro aporte de valor le doy a mi compañía y compañeros de trabajo?
  • ¿Qué me gustaría lograr como reto personal?
  • ¿Hasta dónde quiero llegar en este compañía?
  • ¿Mis acciones y actitudes, me están conduciendo a donde quiero llegar?
  • ¿Qué estoy haciendo hasta el momento, que me ayuda a conseguir mis objetivos?
  • ¿Qué estoy haciendo hasta el momento, que me aleja de mis objetivos?
  • ¿Qué me falta hacer, que hasta el momento no he realizado para llegar a mis metas personales?
  • ¿Qué pasos tengo que dar para lograrlos?
  • ¿Cuál es el primero de ellos?
  • ¿En qué fecha lo voy a dar?

Aparentemente son muchas preguntas, sin embargo no son las únicas y por supuesto a ti se te habrán ocurrido otras cuantas que van más enfocadas a tu escenario laboral.

La última pregunta es vital, pues de nada sirve que tengas un plan de acción diseñado si no tiene una fecha de iniciación.

Por último, imagina que ya has logrado lo que te has propuesto, visualízalo, ¿Cómo te hace sentir el que hayas conseguido llegar a tu meta?, memoriza esta sensación y vuelve a ella cada vez que tu diálogo interior pretenda sabotearte.

 

Una vez, le des inicio a tu plan, diseña estrategias para comprobar que sigues en la ruta que te has propuesto e incorpora a tu vida constancia y perseverancia, serán tus grandes aliados en días de tormenta.

 

 

Comparte
Optimismo inteligente

Es el Optimismo Inteligente el que nos va a proporcionar los resultados deseados

El optimismo se define según la RAE como la predisposición a entender y a analizar la realidad desde su aspecto más positivo, es a lo que nos referimos cuando hablamos de ver el lado bueno de las cosas.

Por otro lado, el pesimismo se define como la propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más desfavorable.

De ahí el famoso juego de palabras que nos plantea si vemos el vaso medio lleno o medio vacío, a través del cual nos posicionamos en un terreno u otro.

De sobra está decir que mantener una actitud optimista nos ofrece una cantidad de beneficios verdaderamente interesantes, mientras que permanecer en una visión pesimista más bien nos trae consecuencias poco deseables.

Pero lo cierto es que, una vez reconocido el valor del optimismo frente al pesimismo, debemos decir que ninguna de estas dos visiones son las que nos van a llevar a conseguir el éxito profesional.

Estas dos formas de entender o interpretar la realidad se sitúan en un plano conceptual, es decir, por un lado se piensa o cree que todo va a salir bien y por otro se piensa o cree que todo va a ir mal. Por lo tanto estamos hablando de pensamientos o creencias. Y, aunque ayude, solo pensar o creer que vamos a conseguir nuestros propósitos no es suficiente.

Por lo tanto, para alcanzar el éxito profesional o de cualquier otra índole, necesitamos ir un paso más allá. De esta necesidad surge el llamado optimismo inteligente, que se basa en los principios de la  psicología positiva y, al contrario que el optimismo atávico y el pesimismo, se sitúa en el plano de la acción. Con el optimismo inteligente dejamos los conceptos para pasar a los hechos, a la acción.

Para ilustrarlo, podríamos decir que partiendo de una misma realidad y bajo cualquier circunstancia…

El optimismo diría: “Lo voy a conseguir”

El pesimismo diría: “No lo conseguiré”

El optimismo inteligente se plantearía: “¿Qué voy a hacer para conseguirlo?”

Lo importante no es como ves el vaso, sino qué estás haciendo para verlo como tú quieres

El optimismo inteligente no niega las dificultades, pero no permite que estas lo paralicen, es más, las utiliza para crecer; tampoco espera que las cosas cambien como por arte de magia. Se centra en la acción, en las soluciones, en la parte activa del individuo.

La clave del éxito no depende tanto de los pensamientos positivos como de las acciones positivas. Por lo tanto sería interesante dar ese paso más allá que nos lleva a comportarnos positivamente en lugar de limitarnos a solo pensar de forma positiva.

Comparte
neuroplasticidad

La Neuroplasticidad cerebral, ayuda a la productividad

La Neuroplasticidad cerebral, es un concepto muchas veces olvidado y poco usado, sin embargo, es un factor de vital importancia en nuestra vida personal y por lo tanto laboral.

Hasta hace algunos años, creíamos que el ser humano tenía un número  limitado de neuronas que iba perdiendo a lo largo de la vida,  no obstante, a la luz de la neurociencia, se ha podido descubrir que el cerebro tiene la capacidad de formar nuevas conexiones nerviosas a lo largo de toda la vida.

Estas conexiones nerviosas van haciendo una especie de camino entre las neuronas, las cuales a fuerza de repetirlas se crean las llamadas conexiones sinápticas. Y bien, que tiene que ver ésto con nuestro día a día?

A medida que eres capaz de desarrollar la neuroplasticidad de tu cerebro, tendrás beneficios asegurados en todos los aspectos de tu vida y por supuesto a nivel laboral, serás más productivo y por que  no decirlo…..feliz.

Beneficios de trabajar la neuroplasticidad cerebral

  1. Contrarrestra la degeneración del cerebro:  Lo que indudablemente quiere decir que  mantiene el cerebro en funcionamiento, lo que lleva tener un proceso cognitivo activo. En el área puramente laboral, si la persona se ocupa de buscar caminos cada vez más eficientes y efectivos a sus tareas, evidentemente esta aumentando sus conexiones sinápticas y por ende una mejora en su productividad laboral.
  2. Dieta sana: para ayudar al cerebro a trabajar de forma óptima, es necesario incluir grasas saludables, antioxidantes, proteínas, agua, frutos secos, semillas, etc. Estos alimentos, no sólo ayudan a tu cerebro, si no que te mantienen en niveles óptimos en tu salud.
  3. Flexibilidad: Al trabajar diferentes rutas para hacer las cosas generando hábitos beneficiosos, se adquiere una visión más amplia sobre un mismo evento, lo que lleva a la persona a ser resolutiva y eficiente.
  4. Fomenta la creatividad y la innovación: El crear nuevas conexiones ayuda a mantener el cerebro activo llevando a la persona a ser creativa e innovadora constante.

También es importante recordar que el cerebro es la parte del cuerpo que más energía consume, por lo tanto, inconscientemente siempre estará enviando mensajes que le lleven a ahorrar esfuerzo, por lo que mantener el foco en la importancia de la neuroplasticidad cerebral , permitirá no ceder  y aumentar la fuerza de voluntad.

Sin duda alguna, cuando una persona crea nuevas conexiones neuronales, a nivel laboral tendrá características muy apetecidas y envidiadas por muchos, su nivel de compromiso será mayor,  será una persona alegre, optimista, perseverante y por lo tanto muy productiva, beneficiando así su trabajo.

Comparte
Trabajo equipo

Trabajo en equipo, el camino hacia el éxito

En la actualidad, el trabajo en equipo ha adquirido una gran importancia en las organizaciones ya que, además de ser una de las competencias más valoradas y demandadas por las empresas en sus empleados, también se ha convertido en un método de trabajo para alcanzar el éxito.

Por lo tanto, si queremos convertirnos en profesionales de éxito tendremos que aprender a trabajar en equipo. Pero, ¿qué es el trabajo en equipo?

“Trabajar en equipo no solamente significa trabajar todos juntos. Un equipo de trabajo consiste en un grupo de personas con una misión u objetivo común, cuyas habilidades se complementan entre sí, trabajando coordinadamente, con la participación de todos sus miembros para la consecución de una serie de objetivos comunes, de los que son responsables” (Hackman, 1987; Alderfer, 1977)

Son muchas las características que lo definen y lo distinguen del mero trabajo en grupo, pero de todas ellas podemos destacar cinco, que son la base del trabajo en equipo. Si falla una de ellas ya deja de ser un equipo para convertirse en un grupo.

Las cinco características en las que se basa el trabajo en equipo son:

  • Complementariedad: Cada miembro del equipo tiene unas características o habilidades complementarias y entre todos reúnen las condiciones para lograr el objetivo propuesto.
  • Coordinación: Todos los componentes del equipo actúan de manera organizada y coordinada para asegurar la efectividad en las diferentes tareas.
  • Comunicación: Es vital que exista una comunicación correcta entre los miembros del equipo, para coordinar tareas, plantear nuevas ideas, resolver problemas, etc.
  • Confianza: Es fundamental que se trabaje la confianza, ya que esta es la que fortalece al equipo y fomenta el sentimiento de unión.
  • Compromiso: Debe existir un verdadero compromiso con el equipo y el objetivo principal. Este compromiso es el que hace que cada miembro aporte lo mejor de sí en beneficio del objetivo planteado por el equipo y mantiene controlados los egos y/o los objetivos individuales.

Cuando trabajamos en equipo todos ganamos. Gana el equipo, gana cada uno de los individuos que lo forman y gana la empresa. Entre las muchas ventajas que ofrece, encontramos una mayor calidad del trabajo y el servicio prestado, mayor nivel de satisfacción de los miembros, realización con éxito de tareas complejas, aprendizaje individual y colectivo, aumento de la creatividad, menor nivel de absentismo laboral, aumento de la motivación y menor incidencia de conflictos.

Tips para trabajar en equipo:

  • No pierdas de vista los objetivos del equipo y comprométete con ellos
  • Mantén siempre una comunicación clara con tus compañeros de trabajo
  • Ocúpate de mantener un buen clima de trabajo
  • Comunica asertivamente tus ideas y opiniones
  • Cuenta con la participación de todos los miembros del equipo
  • Ofrece el máximo respeto por cada uno de tus compañeros
  • Valora y agradece las aportaciones de todos los miembros de tu equipo
  • Gestiona los conflictos de manera constructiva, buscando el bien del equipo
  • Sé proactivo

Todos tenemos un papel protagonista a la hora de mejorar el trabajo en equipo, pero es importante destacar la participación de la gerencia en esta tarea. Las empresas que fomentan las condiciones para que se establezcan buenas relaciones de trabajo obtienen resultados mucho más beneficiosos.

“Llegar juntos es el principio. Mantenerse juntos, es el progreso. Trabajar juntos es el éxito” Henry Ford.

Comparte
salir zona de confort

¿Zona de confort, un lugar ideal?

Con bastante frecuencia escuchamos en nuestro entorno hablar de la zona de confort,  pero como saber cual es y si realmente estas en ella?.

La zona de confort es un lugar donde poco a poco has ido construyendo tu “casa”, es ese espacio aunque no necesariamente físico más bien mental, en el cual, te sientes seguro, no corres peligro, tus objetivos dejan de ser ambiciosos y además vas con lo ojos cerrados sin enfrentarte a nuevos retos, habitualmente la persona asegura, ya haber cumplido sus aspiraciones y por ende tenerlas cubiertas, por todas estas razones, no pretende traspasar los límites del bello lugar que ha construido.

Emocionalmente la zona de confort, puede disfrazar muchas de las sensaciones en positivas, por ejemplo, puede hacer sentir a la persona, muy segura, cuando en realidad es todo lo contrario para enfrentarse a nuevos objetivos o metas. También puede pasar que se crea que los miedos están superados cuando precisamente lo que no le deja salir de éste “maravilloso” espacio es el propio miedo, etc.

A nivel laboral, la zona de confort es aquella donde el individuo con sus habilidades y competencias se maneja con total soltura, obteniendo buenos resultados sin correr demasiado o nada de peligro, por este motivo ya es reconocido dentro de la organización.

Ahora bien, todo lo anterior está muy bien, si no fuese porque en llega el momento en el que el aburrimiento hace presencia, desmotivando, quitando valor a cualquier actividad que se realice dentro de ella.

¿Cuándo y cómo salir de la zona de confort?

El momento idóneo para salir de la zona de confort, es aquel,  que se presenta cuando te haces preguntas tales como: ¿Qué puedo hacer para sentirme más útil?, ¿Me veo haciendo lo mismo de aquí a tantos años?, ¿Qué tan arriesgado soy, para emprender un nuevo reto ?.

Así que si ésto o cosas muy similares están llegando a tu cabeza, es porque el momento de salir a explorar y encontrar nuevos desafíos está tocando tu puerta.

¿Pero que debes tener en cuenta para hacerlo?,  Antes de saltar bien sea en tu vida personal como laboral, ten en cuenta lo siguiente

  1. Ten un objetivo a largo plazo, claro de lo que quieres alcanzar.
  2. Traza un plan que te lleve a ese objetivo.
  3. Recuerda que puedes desglosar el objetivo a largo plazo, en mediano y corto plazo.
  4. Tiempos preestablecidos para cumplir cada objetivo
  5. Siempre ten más de un  plan para conseguir tus propósitos (Plan A, Plan B y porque no un Plan C)

Te aseguro que con este camino trazado, el salto de la zona de confort, aunque siempre con vértigo, te aportará auto confianza, coraje, valentía, crecimiento personal y sobre todo una vida más sana.

 

Comparte
Imagen Kaizen

El método Kaizen para la gestión del cambio

Vivimos en un mundo en cambio contínuo, donde cada vez se nos exige más a todos los niveles y donde nos vemos obligados a adaptarnos a las nuevas circunstancias si no queremos sufrir las consecuencias de quedarnos atrás.

En el ámbito empresarial, la adaptabilidad es una de las competencias más valoradas, según el estudio Soft Skills 4 Talent de Human Age Institute,  la capacidad de adaptación es, para casi todas las empresas, el enfoque clave; se considera que, en los próximos años, la capacidad de adaptación en el entorno de trabajo será el factor clave para el éxito del talento, por lo que si queremos alcanzarlo, el cambio debe pasar a formar parte de nuestra vida.

El problema es que muchas veces vivimos el de cambio de forma trágica, otras veces, las circunstancias nos plantean cambios que vemos inalcanzables y eso hace que los enfrentemos con mucha dificultad e incluso sufrimiento.

A menudo, somos nosotros mismos los que nos proponemos hacer determinados cambios en nuestra vida porque sabemos que nos van a beneficiar y, aun deseándolo y conociendo el beneficio que nos reportan, acabamos abandonándolos por considerarlos demasiado difíciles de alcanzar o por no encontrar la forma de hacerlo. ¿Cuántos sueños has abandonado tú?

El método Kaizen resulta de gran utilidad para integrar el cambio en nuestra vida de una forma natural, ofreciendonos la oportunidad de mejorar en todo lo que nos propongamos.

La palabra Kaizen proviene de las palabras japonesas “Kai”, que significa cambio, y “Zen”, que significa bueno o beneficioso, por lo que la traducción de Kaizen es “mejora contínua”.

El método Kaizen es un proceso de mejoramiento contínuo basado en acciones concretas, simples y llevaderas. El secreto de su eficacia reside en su sencillez y practicidad, además de ser aplicable a cualquier área de mejora (laboral, social, afectiva, física, etc.).

El sistema Kaizen se basa en la idea de que en toda persona u organización siempre hay algo susceptible de mejorar y no debe pasar un día sin que se haya hecho alguna acción dirigida a conseguir esta mejora.

Pero lo más interesante es que para conseguir estas mejoras no se necesita hacer grandes esfuerzos o grandes cambios en poco tiempo. Este método sigue la filosofía progresiva, bien definida en la frase “Un largo camino empieza por un pequeño paso”.

Se trata de entender que un conjunto de mejoras pequeñas y contínuas es más efectivo que un solo gran cambio. Además estos pequeños cambios son mucho más sencillos de asumir y llevar a cabo y acaban convirtiéndose en hábitos, generando grandes resultados permanentes en el tiempo.

“Haz grandes cambios en pequeños pasos diariamente”

Si quieres verdaderos resultados positivos, empieza por plantearte pequeños cambios o acciones que vayan acercándote a la consecución de tus objetivos, expresados en forma de acción concreta y recuerda que cada día tienes la oportunidad de contribuir positivamente en tu proyecto de mejora.

En la actividad empresarial, el método Kaizen cobra una especial relevancia, ya que parte de la intención concreta de mejorar los estándares planteados, de estar siempre trabajando para mejorar y en él participan todos los trabajadores de la empresa, desde los directivos hasta el personal menos cualificado, ya que todos pueden detectar fallos en el desempeño laboral y pueden aplicar pequeños cambios que contribuyan a mejorar el funcionamiento general de la organización.

Kaizen, más que un método, es una filosofía de vida que nos reporta grandes beneficios.

¿Ya sabes cuál va a ser tu siguiente pequeño gran paso?

Comparte
imagen postergar

Enemigo a abatir: La Postergación

¿Eres de los que suele aplazar el paso a la acción frente a tus sueños, obligaciones o proyectos? Si es así, sufres de un mal llamado postergación.

La postergación es la tendencia a aplazar el desarrollo de una acción, bien sea esta realizar una tarea doméstica, empezar o terminar un proyecto profesional o realizar un sueño. Son muchas las cosas que se postergan y diversas las causa por las que postergamos.

Desafortunadamente, esta tendencia está muy extendida en nuestra sociedad. Todos conocemos la famosa frase que dice “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, pero la realidad es que el hecho de conocerla no implica que la tengamos integrada.

“La humanidad se divide en tres categorías: los que no pueden moverse, los que pueden moverse y los que se mueven”.  Benjamin Franklin

Argumentos como “este no es el mejor momento”, “todavía me falta información”, “las circunstancias aún no me son favorables”, “aún me queda tiempo para hacerlo, “tengo que estar motivado para hacerlo”, “las cosas mejorarán con el tiempo”… son los aliados de la postergación. Son máscaras que nos ponemos para no enfrentar las causas de esta paralización. La postergación es la forma más común de autosabotaje.

El inconveniente es que con estos aplazamientos de la acción no solo perdemos tiempo, la postergación trae consigo un gran número de consecuencias negativas, algunas devastadoras. Nuestro margen de maniobra, nuestra fiabilidad y nuestra credibilidad se reducen y esto daña gravemente nuestro equilibrio emocional y nuestra autoestima.

Algunas de las consecuencias de postergar son:

– Frustración

– Estrés o ansiedad

– Pérdida de eficacia

– Impacto negativo en la autoestima

– Disminución de la confianza en uno mismo

– Te aleja del éxito personal y profesional

La postergación es el peor enemigo del éxito, por tanto, si queremos ser personas exitosas, tanto a nivel laboral como vital, tendremos que empezar a ocuparnos de este hábito tan inconveniente y pasar a la acción.

Para superar el hábito de postergar te pueden ayudar estos tips:

– Tomar consciencia de que estás postergando y de las consecuencias que te trae

– Dedica las primeras horas del día a aquellos asuntos que te cuesten más

– Dividir la tarea en etapas más pequeñas

– Técnica de los 3 minutos, comprométete a empezar con la tarea al menos durante tres minutos, después ya no te costará trabajo seguir

– Otórgarle un tiempo concreto y exclusivo a esa tarea

– Buscar la fuente de la postergación y trata la causa de raíz

– Revisa tu diálogo mental, positívalo

– Reconoce tu esfuerzo y felicítate interiormente

 

En el camino hacia el éxito no tiene cabida la postergación. Y tu, ¿qué camino vas a seguir?

Comparte
resiliencia

La Resiliencia en el entorno laboral

La Resiliencia es la capacidad que tenemos los seres humanos para hacer frente a las adversidades y problemas con los que nos vamos encontrando en la vida. Pero esta capacidad va más allá del simple hecho de afrontar y superar estas situaciones difíciles, implica la experiencia de salir fortalecidos, de crecer se forma exitosa.

Las personas resilientes utilizan las situaciones adversas para mejorar y desarrollar al máximo su potencial.

¿Qué papel juega la resiliencia en el entorno laboral?

Si por algo se caracterizan las empresas actuales es por su alto nivel competitivo. Si a esto le sumamos que el mundo en el que vivimos está en constante cambio, no es difícil entender que el entorno laboral puede llegar a ser muy estresante.

Situaciones como plazos de consecución de objetivos demasiado exigentes, condiciones laborales cambiantes, relaciones interpersonales conflictivas, aumento de la carga de trabajo, imprevistos, frustración o estrés laboral son demasiado frecuentes en este entorno.

Es aquí donde la resiliencia se revela como una herramienta imprescindible, sea cual sea el puesto de trabajo o el cargo desempeñado. Es la resiliencia la que nos va a permitir adaptarnos a los cambios o a las situaciones adversas con mayor naturalidad, desde una perspectiva más equilibrada y positiva y, lo más importante, sacando provecho de la situación y consiguiendo un crecimiento personal y laboral.

Además, dentro del mundo laboral, la resiliencia no solo nos es útil cuando estamos ocupando un puesto de trabajo. Resulta especialmente interesante en otras situaciones en las que podemos derivar como la pérdida de un trabajo, la tarea de búsqueda de empleo o el proceso de afrontar una baja laboral inoportuna.

Características de las personas resilientes

– Aceptan la realidad tal y como es, no pierden tiempo quejándose y se ocupan de lo que pueden hacer para cambiar esa realidad que no les agrada

– Confían en sus capacidades, son conscientes de sus fortalezas y debilidades

– Poseen una autoestima equilibrada

– Son capaces de gestionar sus emociones y mantenerse equilibrados en situaciones adversas

– Ven las dificultades como oportunidades para mejorar

– Son flexibles frente a los cambios

– Tiene la capacidad de enfrentar las situaciones difíciles con humor

– Saben buscar la ayuda de los demás cuando es necesaria

La resiliencia no es una habilidad innata, aunque si puede haber cierta predisposición genética en algunas personas, es una capacidad que se puede aprender, desarrollar y mejorar. Basta con que conscientemente decidamos adoptar determinados pensamientos, conductas y actitudes que, si los mantenemos en el tiempo, nos transformarán en personas más resilientes.

Cómo mejorar la resiliencia

– Practicar el autoconocimiento. Conocer tus puntos fuertes y tus debilidades ayuda a enfrentar las adversidades de forma más objetiva y eficaz

– Establecer metas a alcanzar, de manera que vayas entrenando tu eficacia a la hora de conseguir tus objetivos

– Forzarse a ver las dificultades como oportunidades de crecimiento

– Rodearse de personas que puedan servir de modelos de resiliencia

– Familiarizarse con el cambio, hasta aceptar que forma parte de la vida y que es un elemento de evolución

– Cultivar el sentido del humor

Desarrollando la resiliencia ganamos en todos los sentidos, ganamos como individuos, como empleados y como empresa. Las empresas con empleados y/o directivos resilientes no solo se benefician de una mayor productividad y eficacia, también disfrutan de un mejor clima laboral.

Comparte