Es el Optimismo Inteligente el que nos va a proporcionar los resultados deseados

El optimismo se define según la RAE como la predisposición a entender y a analizar la realidad desde su aspecto más positivo, es a lo que nos referimos cuando hablamos de ver el lado bueno de las cosas.

Por otro lado, el pesimismo se define como la propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más desfavorable.

De ahí el famoso juego de palabras que nos plantea si vemos el vaso medio lleno o medio vacío, a través del cual nos posicionamos en un terreno u otro.

De sobra está decir que mantener una actitud optimista nos ofrece una cantidad de beneficios verdaderamente interesantes, mientras que permanecer en una visión pesimista más bien nos trae consecuencias poco deseables.

Pero lo cierto es que, una vez reconocido el valor del optimismo frente al pesimismo, debemos decir que ninguna de estas dos visiones son las que nos van a llevar a conseguir el éxito profesional.

Estas dos formas de entender o interpretar la realidad se sitúan en un plano conceptual, es decir, por un lado se piensa o cree que todo va a salir bien y por otro se piensa o cree que todo va a ir mal. Por lo tanto estamos hablando de pensamientos o creencias. Y, aunque ayude, solo pensar o creer que vamos a conseguir nuestros propósitos no es suficiente.

Por lo tanto, para alcanzar el éxito profesional o de cualquier otra índole, necesitamos ir un paso más allá. De esta necesidad surge el llamado optimismo inteligente, que se basa en los principios de la  psicología positiva y, al contrario que el optimismo atávico y el pesimismo, se sitúa en el plano de la acción. Con el optimismo inteligente dejamos los conceptos para pasar a los hechos, a la acción.

Para ilustrarlo, podríamos decir que partiendo de una misma realidad y bajo cualquier circunstancia…

El optimismo diría: “Lo voy a conseguir”

El pesimismo diría: “No lo conseguiré”

El optimismo inteligente se plantearía: “¿Qué voy a hacer para conseguirlo?”

Lo importante no es como ves el vaso, sino qué estás haciendo para verlo como tú quieres

El optimismo inteligente no niega las dificultades, pero no permite que estas lo paralicen, es más, las utiliza para crecer; tampoco espera que las cosas cambien como por arte de magia. Se centra en la acción, en las soluciones, en la parte activa del individuo.

La clave del éxito no depende tanto de los pensamientos positivos como de las acciones positivas. Por lo tanto sería interesante dar ese paso más allá que nos lleva a comportarnos positivamente en lugar de limitarnos a solo pensar de forma positiva.

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